sábado, 4 de marzo de 2017

Sistema para establecer límites a los niños

Indicamos un método eficaz y sencillo para establecer límites a nuestros hijos.

En el artículo anterior Poner límites es fundamental para los niños desarrollamos la importancia y las consecuencias negativas en la educación y desarrollo de nuestros hijos de la ausencia de límites. También comentamos que la existencia de limitaciones promueve la asimilación de dos pilares básicos de la educación infantil:
-A veces no se consigue lo que se quiere en cuanto se desea.
-Los malos comportamientos o decisiones tienen consecuencias negativas.

Una vez comprendido esto debemos decidir cómo vamos a establecer esos límites, si indicándoselos en todo momento cada vez que sea necesario (lo que pierde fuerza) o con algún otro método.
Aquí usaremos una pizarra, papel o similar, colocado en un lugar visible de la casa (y si puede ser a la que no tenga alcance directo para evitar la tentación del menor de manipularla) dividida en dos partes: una con un recuento de las veces que queremos recompensarle y otra con un recuento de las veces en las que no nos ha gustado su comportamiento. La primera parte fomenta el primer pilar puesto que el niño observa que con buenas acciones y paciencia puede obtener un premio (no hace falta que sea material, puede ser ponerse a jugar con algo que le gusta mucho, ir a algún sitio, una comida que le gusta... de hecho es recomendable que el tipo de recompensa varíe para no asociar que sólo consigue ese tipo de premio sino que en general obtendrá una recompensa, evitando los premios materiales en la medida de lo posible).
De esta forma tenderá a huir de la impaciencia y le enseñaremos a manejar la frustración por no conseguir lo que quiere en cuanto lo quiere mostrándole que el esfuerzo y la constancia forman un mejor camino que la autocomplaciencia instantánea de “quiero esto ahora”.

Para ello en ocasiones le diremos que ocurrirá cuando acumule determinado número de acciones positivas, cuál será el premio, mostrándole una meta a largo plazo. El número de acciones positivas es aconsejable establecerlo conjuntamente, haciéndole partícipe del método, lo que fomentará su aceptación. Podemos fijar el número haciendo que siempre sea el mismo o podemos variarlo en función del premio que le vamos a dar. Se puede ir aumentando el número para espaciar en el tiempo la entrega de recompensas hasta que al final no sean necesarias, pero esto debe hacerse muy lentamente, sino es mejor mantenerlo fijo, puesto que de lo contrario se podrían fijar unos objetivos demasiado ambiciosos lo que provocaría el rechazo del sistema.
No siempre le diremos cuál será el premio, muchas veces porque no se nos ocurrirá qué premio darle y otras para que no asimile que siempre consigue lo que quiere de esa forma, provocando que se centre demasiado en eso sin importarle cómo conseguirlo. Es decir, se le enseña a que siempre hay que comportarse cómo nosotros consideramos que es correcto, aunque no haya premio o lo desconozca. Esto es más difícil de asimilar para los más pequeños así que si nos insiste en saber de antemano cuál será el premio debemos decirselo, a medida que vaya creciendo no nos lo pedirá y por supuesto también dejará de ser necesaria la pizarra.

La otra mitad, claramente, fomenta la idea de que los malos comportamientos provocan consecuencias negativas en forma de castigo. Entiéndase castigo en su concepto más amplio, una repercusión por sus acciones, no va al parque a jugar, no ve la tele (muy útil pues en general están delante del televisor demasiado tiempo) no puede jugar con nuestro móvil (en general desaconsejamos dejárselo y si lo hacemos, siempre delante nuestro para controlar el tiempo y también muy importante qué hace con él puesto que hay infinidad de contenido que no es apto) le quitamos un juguete... cada padre o madre sabrá mejor cuál es la consecuencia que debe tener un reiterado mal comportamiento.
Esto no quiere decir que no podamos reprimirle en el momento que hace algo mal puesto que no ha acumulado suficientes acciones negativas, al contrario, puesto que podría entrar en el juego de saber que no va a pasar nada hasta que llegue a determinado número, volviéndose en contra el método puesto que le enseñaríamos que, en ocasiones, las malas acciones no tienen consecuencias negativas. Siempre hay que regañarle por lo que ha hecho mal pero controlando la intensidad puesto que podría provocar un rechazo a las normas y a los padres en general en caso de intensidad excesiva. Es mejor quedarse por debajo que sobrepasarse, no obstante si acumula muchas las consecuencias deben ser más graves para él, puesto que sino no aprende nada de esa situación.
El castigo es mejor si es inmediato, es decir, si está viendo la tele, se le apaga, si está jugando con un juguete se le quita... ya que tienen en este aspecto mala memoria y si les dices mañana no saldrás al parque en ese momento le dará igual (perdiendo la eficacia del castigo, puesto que hay una consecuencia pero no la percibe) y cuando llegue el día siguiente es muy posible que ni siquiera recuerde qué es lo que hizo mal para merecer ese castigo (por lo que le estaríamos castigando por nada según su punto de vista haciendo que las normas y la autoridad carezcan de sentido y parezca todo arbitrario).

Cómo el objetivo es doble, queremos muchas acciones buenas y ninguna mala, podemos establecer un reto doble, por ejemplo, si consigue determinado número de acciones buenas y ninguna mala premio doble o mayor, puesto que sino la importancia de la existencia de malas conductas en presencia de otras buenas disminuye mucho haciendo más débil el mensaje que queremos transmitirle: ninguna acción mala como meta (obviamente son niños y alguna harán).

La edad en la que se puede utilizar este método varía según el desarrollo de cada bebé, pero cuando es plenamente consciente, puede interpretar perfectamente nuestras ideas y él expresar las suyas, ya se puede emplear. Suele variar entre los 3 y los 4 años, pero si es necesario se puede emplear en edades más avanzadas, no obstante, conforme sean mayores normalmente, será más difícil de establecer.
Su uso se puede extender todo el tiempo necesario, hasta que ya consideremos que es prescindible, pero mejor hacerlo de una manera progresiva, estableciendo retos más ambiciosos aunque siempre alcanzables. Lo ideal sería dejar este método con un gran reto que además del premio ponga fin a la existencia del sistema de la pizarra comunicándole esto con antelación.

Este método es sólo un ejemplo, se puede usar una variante de él u otro completamente distinto, lo importante, como siempre, es mirar a largo plazo y establecer normas y límites para que nuestros hijos crezcan equilibrados y felices.


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jueves, 2 de marzo de 2017

Poner límites es fundamental para los niños

Esto es algo que de forma casi instintiva, todos los padres saben, sin embargo, puede ser difícil llevarlo a cabo.

Cada vez se presentan más casos en los que los padres son acosados por las exigencias de sus hijos, han perdido todo el control sobre la situación y no saben cómo abordar el problema. En muchas ocasiones la resolución de este tipo de problema con los hijos (prácticamente en todos) suele ser complicada y frecuentemente se necesita la ayuda de profesionales.
Lo que hay que recordar es que casi siempre esta actitud del menor se debe a una mala educación por parte de su entorno familiar, permitiéndole, desde la más temprana edad, conseguir todos sus caprichos. Por ello es muy importante establecer limitaciones entre lo que pueden o no pueden hacer nuestros hijos, antes de que pueda suponer un problema serio.

La educación debe comenzar desde que tienen uso de razón, desde bebés (por supuesto, que puedan hablar y entendernos, sino es imposible, claro está) porque, cómo cualquier otro hábito, es más difícil modificar la conducta cuanto más tiempo pasa. Por supuesto, no utilizaremos la misma inflexión, expresión corporal ni severidad cuando es más pequeño. Con suerte, si se usa bien, nunca debemos aumentar el grado de la imposición de límites puesto que el niño se acostumbrará a su existencia y no se planteará rebatirlos.

Es normal que a la hora de establecer los límites te surjan dudas sobre si realmente era necesario, si hemos actuado bien, si hemos tomado la mejor decisión... Forma parte de la lucha interior que mantienen los padres entre la parte racional de nuestro cerebro que nos dice que esa decisión que hemos tomado es lo mejor para él y la parte emocional que quiere verle feliz ahora. Si lo pensamos desde otro punto de vista, es la encrucijada entre obtener una recompensa a largo plazo (nuestro hijo será equilibrado y feliz) o conseguirla de forma inmediata (nuestro hijo se sale con la suya y en ese momento es feliz pero a la larga puede tener graves consecuencias tanto para él como para la familia).
En el caso de la educación de los padres a los hijos, siempre debemos pensar a largo plazo, puesto que la verdadera educación se realiza con constancia no con cortos consejos o lecciones que se acaban olvidando.

Establecer limitaciones a nuestros bebés por supuesto no quiere decir que nos enfademos, ni mucho menos que les gritemos (de hecho esto podría provocar un rechazo precisamente de lo que queremos enseñarle) tenemos que explicarles qué deben hacer por su bien, por qué se pueden hacer daño, por qué no está bien visto en la sociedad... el motivo correspondiente, pero siempre hay que facilitarle una causa. Esto les ayuda a comprender el mensaje que les queremos dar puesto que a medida que crecen, por naturaleza, son cada vez más curiosos, y si les establecemos límites injustificados pierden valor e importancia en la mente del niño. En algunas ocasiones la explicación es demasiado compleja como para que puedan entenderlo (por mucho que te esfuerces en simplificarlo); da igual, dásela, aunque no la entienda, observará que hay un motivo y muchas veces simplemente con eso les valdrá para retenerlo y asimilarlo en su conducta, ya lo entenderá cuando crezca un poco.

Las consecuencias de la ausencia de límites para los niños, además de las antes mencionadas, pueden ser: falta de control (puesto que han comprobado que no es necesario para conseguir lo que quieren), impulsividad desmedida e impaciencia(no saben mirar a largo plazo), intolerancia a la frustración (siempre consiguen lo que quieren), no cumplen las normas y sienten que deben tener privilegios (porque sabe que los demás tienen límites pero él no), suelen ser manipuladores haciendo que los demás se sientan mal para conseguir lo que quieren siendo impertinentes (es lo primero que aprenden cuando no hay límites), no se esfuerzan, son poco colaborativos... Todo esto junto puede hacer, además, que sean agresivos.

Los principales valores que se aprenden con la existencia de límites son dos:

-Se enseña que a veces no se consigue lo que se quiere en cuanto se desea. Esto mejora su constancia, buena conducta, su paciencia, su empatía, la complicidad con los padres, su autocontrol, la necesidad del esfuerzo, su capacidad colaborativa...

-Se enseña que malos comportamientos o decisiones tienen consecuencias negativas, las cuales hay que aceptar, asumir y corregir. De esta forma mejora la capacidad de autocrítica, la capacidad de analizar nuestro propio comportamiento, nuestro afán de mejora constante, también mejora la empatía y el sentimiento de que se necesita justicia en nuestra sociedad.

Este último valor es el que tradicionalmente se tiene más olvidado, y sólo tenemos que mirar nuestro propio comportamiento y es que muchos asumiremos que ante una crítica, que puede ser constructiva y objetivamente hablando real, nosotros tendemos a enrrocarnos en nuestra posición, sin dar nuestro brazo a torcer. Somos poco capaces, en líneas generales, de asumir nuestra culpa y pedir perdón. De ahí el auge en redes sociales de los llamados haters, en algunas ocasiones existen porque saben que nos vamos a pedir disculpas por un mal comportamiento y vamos a discutir, que es lo que realmente quieren. En otros casos simplemente no se entiende el por qué de estos individuos.

No debemos ceder antes los chantajes del tipo que sean (emocionales, de mal comportamiento...) en ninguna circunstancia ni lugar. El ejemplo claro lo encontramos en los niños que se portan peor cuando hay público porque saben que nos avergonzamos de su mal comportamiento consiguiendo lo que quieren. Es difícil luchar contra ese sentimiento de vergüenza, pero una vez más, debemos pensar a largo plazo, ¿queremos un niño que una vez se comportó mal en público y que tiempo después no nos acordaremos que pasó? ¿o un niño que siempre se comporta mal en público porque no supimos establecer límites en su momento? De esto último siempre nos acordaríamos y lamentaríamos.

Por ello hay que evitar siempre el refuerzo negativo, es decir, recompensar de manera indirecta, facilitandole al niño lo que desea para que deje de comportarse mal. Evidentemente, si lo pensamos, nosotros no queremos recompensar las malas acciones, pero es el mensaje que se le queda grabado al pequeño: si quiero algo y no me lo dan, me comporto mal y entonces me lo dan para que deje de comportarme así.

En vez de eso, deberíamos mantenernos en nuestra postura negándole lo que estimamos oportuno siempre razonando el por qué de nuestra decisión. Si el motivo es un mal comportamiento previo, automáticamente le estás enseñando que comportarse mal tiene consecuencias negativas.
Pasado un tiempo (otro día por ejemplo, no dejando pasar mucho tiempo para que recuerde el mensaje que le queremos transmitir) cuando se comporte bien, quizás podemos recompensarle con lo que le negamos el día anterior. De esta forma asume que la mejor forma de conseguir lo que quiere es siguiendo las reglas. Portarse bien tiene consecuencias positivas. Esto sería educar con refuerzo positivo.
Les transmitimos las nociones básicas del bien y el mal, conceptos muy complejos simplificados para que los entiendan nuestros hijos.

En resumen, los padres deben enseñar qué es lo correcto, a aceptar la negativa ante algo deseado, a ser pacientes y lo que es el sentimiento de frustración dándole recursos con los que hacerle frente, porque para que un niño cuando sea adulto pueda seguir su propio camino, estableciendo sus propias reglas, antes debe haber conocido las limitaciones puestas desde fuera, por sus padres.

En el siguiente artículo Sistema para establecer límites a los niños mostraremos un método que podemos utilizar para establecer limitaciones a nuestros hijos.


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martes, 7 de febrero de 2017

¿Tu bebé no obedece? Consejos para evitarlo

Mi hijo no obedece
Muchas veces no podemos evitar ponernos nerviosos cuando no obedecen. Siguiendo estos pasos conseguiremos que hagan más caso consiguiendo de esta forma un mejor ambiente familiar



     1.   Seguramente muchas veces hayas oido lo de educar con refuerzo positivo, ¿pero en qué consiste? Casi de forma natural vamos educando a nuestros hijos en negativo, esto es porque cuando son muy muy pequeños apenas comprenden nuestras palabras y para evitar situaciones de riesgo o peligro utilizamos una sencilla y corta palabra: No. Esto cuando son pequeños no es malo puesto que es una sencilla y directa instrucción que puede paralizar la acción indeseada ayudando a mantenerle a salvo.

No obstante, a medida que vaya creciendo e interprete mejor frases más complejas, debemos ir desterrando ese simple no y utilizar el refuerzo positivo. Esto se debe a que podemos decir una enorme cantidad de veces a lo largo del día esa misma palabra (puedes hacer la prueba y te asombrarás) hasta 80 veces perdiendo de esta forma totalmente su efecto disuasorio y provocando una cierta inmunidad puesto que no surte ningún efecto. Si empiezas a percibir que ese No le entra por un oído y le sale por otro, ha llegado el momento, debes cambiar al refuerzo positivo.
Los psicólogos nos demuestran que el refuerzo positivo es más beneficioso y útil. Para ello cambiaríamos el mensaje de “No pegues a tu hermana” por “Trata bien a tu hermana”, “No cojas eso” por “Coge esto otro” o “No veas la televisión” por “¿Leemos un rato?

     2.   Perder la paciencia es sencillamente demasiado fácil, y lo peor es que nuestros hijos son sumamente observadores y se ven que nos molestan ciertas actitudes, no dudarán en fomentarlas cuando no consigan lo que desean provocando que hagan más veces aquello que tanto nos molestó que hicieran. Como se puede apreciar es sumamente nocivo. Por ello debemos controlar nuestras emociones todo lo que podamos cuando estemos enfadados por algo que han hecho o dicho, usando la firmeza justa y mostrándose sosegado y calmado, lo que ayudará a que no hagan esa acción por despecho hacia vosotros, pues observan que no tiene ningún efecto en nuestro ánimo (en apariencia claro). Esto, por supuesto, es más fácil decirlo que hacerlo, pero con práctica y determinación tendremos la suficiente destreza para lidiar con estas situaciones.

     3.   Sin darnos cuenta damos instrucciones demasiado ambiguas, vagas o incluso contradictorias. Como por ejemplo: “pórtate bien” “tienes que ser bueno”. Órdenes tan sencillas que no aportan ningún tipo de información de cómo tienen que actuar ni por qué. Este último punto es importante, a medida de que crezcan, las órdenes nuevas pedirán que las argumentemos, no valdrá con enunciarlas, querrán saber por qué. Este paso es natural y no debemos tomarlo como un reto, sino como un intento por parte de nuestros hijos por comprendernos y saber cómo funciona el mundo.
Debemos por ello procurar ser más específicos, concisos, aclarando lo que esperamos de ellos y por qué. Como ejemplos: “En la biblioteca hay que hablar bajito porque la gente está leyendo” o “Tenemos que hacer la fila para poder entrar porque sino sería muy complicado entrar todos a la vez”. Recordar que la argumentación sólo es necesaria para instrucciones nuevas, sino si que podría ser un intento de sacar de quicio. Hay que evitar por completo frases como “Porque yo lo digo” proporciona un aire de autoritarismo muy dañino y favorece que el niño entienda que la inflexión y cierta cabezonería son buenas formas de actuar.
     4.   Por último está el detalle que muchas veces los padres olvidan: debemos ser ejemplificantes. En muchas ocasiones los padres se quejan de la actitud de su hijo cuando realmente ellos mismos se comportan igual aunque a otra escala y aunque es natural que queramos que nuestros hijos sean mejores que nosotros, es muy difícil que la actitud de nuestros hijos sea diferente de la nuestra, por lo que debemos ser todo lo que queremos que sean, bondadosos, generosos, ordenados, obedientes...

Mucho ánimo con esa educación!


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lunes, 23 de enero de 2017

6 consejos para crear un horario para dormir

Rutina horaria para dormir
A medida que nuestros bebés van dejando de serlo, buscan más excusas para no ir a la cama

Es una realidad que conforme nuestro hijo va adoptando más capacidad de autogestión y decisión pueda hacerse cada vez más difícil convencerle de que ya es hora de acostarse. Esto, en ciertos casos, puede convertirse en un verdadero problema y fuente de constantes tensiones.
Para evitarlo en la medida de lo posible os facilitamos los siguientes consejos:

-Crear una rutina horaria es fundamental, puesto que de pequeños aún no la tienen asimilada y sin darnos cuenta con nuestros ajetreados día a día podemos influir negativamente. Especialmente útil e importante es esta cuestión cuando empiezan a ir al colegio, puesto que ello provocará que, independientemente de cómo hayan descansado esa noche, se vayan a tener que levantar temprano. Esto puede suponer un cambio relevante debido a que antes de esa etapa se suelen despertar en muchos casos, cuando ya no tienen más sueño.
Mantén, en la medida de lo posible, la hora de irse a dormir, lo que ayudará a programar el metabolismo de nuestros hijos y que sientan sensación de cansancio a la hora que estimamos oportuna, y no sólo eso, sino que de esta forma también influiremos en la sensación de descanso por la mañana aunque, por supuesto, para conseguir esto último deberán levantarse siempre a la misma hora, ya sea día lectivo o no.

-Para evitar riñas innecesarias puedes utilizar la fórmula por la cual le preguntas si ya se quiere ir a dormir, ante lo cual normalmente te dirá que no, y tú de forma magnánima le podrás decir, venga vale, 5 minutos más, creando una complicidad y una falsa sensación en el niño de que se ha salido con la suya, al menos en parte. De esta forma no se volverá contra ti y no parecerá una decisión de los padres, sino más bien, un acuerdo en el que él ha formado parte. Eso sí, para que este sistema funcione es imprescindible que esos 5 minutos no sean prorrogables, lo que si puedes hacer es adaptar el tiempo según veas el momento más adecuado y decir siempre que son 5 minutos. Esto lo podrás seguir adaptando siempre y cuando no sea tan consciente del paso del tiempo.

-Ves bajando la intensidad del ritmo de tu hijo conforme se vaya acercando la hora de acostarse. Es un error muy frecuente usar los juegos en la cama como aliciente para que se quieran ir a dormir, puesto que efectivamente les incita a ir a la cama, pero no para dormir, se aceleran mucho y no pueden conciliar el sueño. No obstante, si esta técnica funciona, puedes seguir utilizándola, cada niño es diferente, sin embargo, es más habitual que acciones como bañarles, escuchar música o vídeos relajantes, leerles un cuento... ayuden a que se duerman antes y que la calidad del sueño sea mejor.

-A medida que crecen van reclamando de forma directa o indirecta, cada vez más autonomía y capacidad de decisión y así como la hora no la pueden elegir, si es bueno que les permitas cierto grado de decisión en la rutina que estés creando, como qué cuento leer, con qué muñeco dormir o qué música relajante quieren escuchar. De esta manera, al participar ellos en cierta forma, tendrán más ganas de cumplir la rutina.

-Intenta establecer elementos ambientales que ayuden a diferenciar entre el día y la noche, es decir, entre el periodo en el que deben estar despiertos y el periodo en el que se debe dormir. Ejemplo de ello puede ser la cantidad o intensidad de las luces (puedes usar incluso una lamparilla de noche que se mantendrá toda la noche encendida), el nivel sonoro de la casa (apagando televisión y bajando el volumen de la voz), aumentar ligeramente el calor de la habitación donde va a dormir nuestro bebé...

-Intenta utilizar la misma frase de despedida para darle las buenas noches, de esta forma esta sentencia indicará que ya no se puede prorrogar más el tiempo de dormir y que debe comenzar el descanso. Si practicas el colecho o le acompañas en su habitación o cama mientras se duerme, desde el momento en el que pronuncias la frase ya no se debe hablar más (salvo emergencias claro) hazte el dormido si es necesario para que comprenda que ha llegado el momento de dormir.

Nunca es fácil ni rápido instaurar una rutina, por lo que hazlo de forma gradual, pero eso sí, continuada y manteniendote firme, sólo de esta forma conseguirás un descanso profundo y sin enfados para tu hijo. Buenas noches!


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miércoles, 4 de enero de 2017

¿Cómo saber si un niño está deshidratado?

Deshidratación de los niños
¿Cómo saber si un niño está deshidratado?

Aunque es mucho más frecuente que se den casos de deshidratación en verano debido al calor y la sequedad en el ambiente, también se producen bastantes casos en invierno pero a causa de otros motivos, evidentemente. La principal causa está relacionada con la bajada generalizada de temperaturas, lo que suele generar, sobre todo en los más pequeños, cuadros de catarro común o gripe. Es bien sabido que en estos casos es muy recomendable tomar grandes cantidades de agua no sólo porque es beneficioso para recuperarnos antes sino porque ayudamos a nuestros riñones a filtrar mejor todos los restos de medicamentos que normalmente se ingieren con estos cuadros clínicos.
No obstante, los niños pequeños y bebés suelen mostrarse reacios a beber, e incluso beben menos cantidad de la habitual cuando precisamente deberían hacer lo contrario. Los principales motivos son las bajas temperaturas que mitigan la sensación de querer beber por calor o sequedad y el dolor que suelen tener al tragar cualquier alimento debido a una inflamación en la garganta por mucosidad abundante.

Por eso debemos estar pendientes de los signos que muestran deshidratación en nuestros bebés:

-La boca está seca, labios secos y ausencia de babas.

-En los lactantes que tienen aún la fontanela abierta, cuando el niño se encuentra tumbado, la tienen más hundida, es un signo de que faltan líquidos en el cuerpo.

-Ojeras, por supuesto, si ha dormido mal, por ejemplo debido a la tos, es normal que tenga ojeras.

-El niño está decaído y pálido. Esto también puede ser debido a la fiebre. Tómele la temperatura para asegurarse.

-Si le apretamos ligeramente las uñas y soltamos el lecho de la uña queda pálido pero debe recuperar su color normal rápidamente, si tarda más de 3 segundos nos indica que el riego de sangre es escaso, esto ocurre en la deshidratación, pero también en otras ocasiones (fiebre y anemia).

-Menos cantidad de orina de la habitual.

-Sus lloros presentan pocas lágrimas.


Para evitarlo sólo existe el control por parte del adulto para incitarle a que beba agua. En el caso de que se presente diarrea debido a la enfermedad se puede seguir esta dieta astringente ya que la diarrea y los vómitos son grandes causantes de deshidratación:

-Evitar las grasas, que son alimentos irritantes para el estómago, como por ejemplo los fritos, la bollería, los embutidos o los quesos curados.

-Comer más veces al día pero menos cantidad en cada toma.

-No insistir en que el niño coma si tiene nauseas.

-Se pueden tomar sueros de rehidratación, en pequeñas cantidades y con gran frecuencia para que los toleren bien. No sirve solo agua y manzanillas pues no aportan las sales que se pierden con los vómitos.
En los últimos años los laboratorios han hecho un esfuerzo por adaptarse a los gustos de los niños y actualmente se venden en múltiples sabores y si se toman frescos mejoran su sabor (nunca fríos si hay irritación en la garganta).
Las bebidas que se recomiendan para después de hacer deporte no sirven, pueden incluso ser peligrosas, pues los suplementos que aportan no son los adecuados, ni se ajustan a las pérdidas que se producen por los vómitos, además, no están pensadas para los más pequeños.



Vídeo de la Patrulla Canina para tu hij@ hecho con juguetes. Le encantará


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miércoles, 21 de diciembre de 2016

La apnea del sueño en bebés

Apnea del sueño en bebés

La apnea del sueño en bebés puede convertirse en un trastorno grave

En primer lugar debemos indicar en qué consiste la apnea: pausas en la respiración mientras el sujeto está durmiendo. Normalmente es debido a que una vía respiratoria se ha estrechado o ha llegado a bloquearse. Este trastorno que últimamente ya es más conocido entre los adultos, también puede producirse en los bebés y niños pequeños, produciéndose pausas de hasta 20 segundos sin respirar.
En bastantes casos, se produce más de un episodio por noche, lo que puede provocar una falta grave de descanso en el bebé, que finalmente podría afectar a su desarrollo y a su humor, puesto que, al igual que los adultos, una noche poco reparadora provoca malestar e irritabilidad durante el día.

Existen 3 tipos de apneas del sueño:

-Apnea obstructiva: los movimientos respiratorios se producen pero no provocan flujo de aire.
-Apnea central: no se producen movimientos respiratorios en abdomen y tórax.
-Apnea mixta: se producen los otros dos tipos de apnea.

Se ha observado una relación entra el tipo de apena del sueño y la edad del bebé, siendo bastante común la apnea central con una edad de hasta 6 meses. Los otros dos tipos de apneas son menos comunes y de darse, se presentan cuando el bebé alcanza el año.

Si tenemos sospechas de que nuestro bebé podría estar sufriendo apena del sueño, deberemos observar su descanso. Si detectamos alguna irregularidad en su respiración debemos acudir al pediatra para estudiar el caso puesto que la apena del sueño y su gravedad, va asociada a la causa que lo provoca, por lo que el médico realizará una serie de pruebas para identificar el motivo.
En el caso de que sea apnea primaria esencial el pronóstico es muy bueno a largo plazo en la practica totalidad de los pacientes, durando su monitorización entre 6 meses y un año.
Si se trata de bradicardia y se presentan numerosos episodios de apnea del sueño, el bebé se mantendrá en observación en el hospital hasta que los episodios sean menos frecuentes y de menor gravedad, cosa que suele ocurrir de forma natural según va creciendo.
En el caso de los bebés prematuros el tratamiento consiste en la toma de medicamentos con cafeína y teofilina lo que provoca un estímulo en la parte del cerebro encargada de la respiración.

La monitorización se realiza con un monitor de apnea del sueño para bebés que controla cuánto aire está recibiendo el bebé y por lo tanto si es suficiente a lo largo del tiempo, se dará por finalizada la monitorización. Además, estos aparatos controlan el pulso, avisando tanto si es muy bajo como muy alto lo que les proporciona datos a los médicos para saber el tipo de apnea.

Como siempre te recomendamos, si tienes alguna duda o sospechas que tu bebé puede sufrir apnea del sueño, consulta con tu pediatra.


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sábado, 17 de diciembre de 2016

Cómo dormir a un recién nacido


Recién nacido dormido
Los recién nacidos suelen dormir muchas horas al día pero con muchas interrupciones

A lo largo de las primeras semanas de vida de tu bebé, observarás que duerme a lo largo del todo el día, siempre que tiene sueño. Esto es así por continuidad con la forma de vida que tenía dentro del útero materno, donde no tenía forma de interpretar el día o la noche, ni las horas para comer, no disponía de ninguna rutina.
Sin embargo, en el momento que nace esto cambia puesto que sus padres si que tienen rutinas diarias. Este periodo de adaptación al nuevo medio en el que se encuentra puede ser más o menos largo, pero siempre se acaba por conseguir.
Pueden llegar a dormir hasta 18 horas al día, pero lo habitual es que no se mantengan dormidos más de 3 o 4 horas consecutivas. Cuando tu bebé se despierte deberás acudir pues no disponen de la capacidad de calmarse sólo. No deberías empezar a intentarlo hasta los 4 meses de edad. Llegada esa edad, y dependiendo de cada bebé en particular podrías comenzar a intentar que se calme sólo y así reconcilie él sólo su propio sueño.

Los motivos por los que es más normal que se despierten es por hambre y por necesidad de que le cambien el pañal. Por supuesto, puede haber otros motivos como que le duela un diente o que esté enfermo. Al principio será casi imposible que detectes si es sólo por hambre o hay algo más puesto que desconocerás su pauta de sueño. No te preocupes es normal, pronto la conocerás y serás más eficiente detectando qué es lo que quiere y por qué se ha despertado. Muchas veces puede ser una simple pesadilla aunque esto suele ocurrir cuando ya son bebés más mayores.

Consejos

-El colchón de duerma tu bebé debe ser firme.

-Evita peluches y almohadas mientras siga siendo pequeño.

-No le ponga ropa holgada.

-Coloca a tu bebé boca arriba, disminuyendo de esta forma la probabilidad de muerte súbita. Si se gira mientras duerme y te das cuenta vuelve a colocarlo boca arriba siempre que al hacerlo no se despierte, sino mejor déjalo a no ser que se haya quedado boca abajo.

-Si el bebé está tomando leche materna, la madre deberá evitar las bebidas que contengan cafeína así como alcohol. Evita fumar, por tu salud y la de todos.

-Es importante que el bebé pueda diferenciar claramente el día de la noche, y las actividades que se hacen de día y las que se hacen de noche, que por supuesto, es dormir. Por eso, durante el día procura que vez la luz, realiza tus actividades habituales, no reduzcas el volumen de tu casa y mantenle activo. Durante la noche, todo lo contrario, oscuridad o como mucho una luz de noche para que puedas verle, silencio y poca actividad en la casa. Si tienes que cambiarle procura que la luz no sea demasiado fuerte y susurra o incluso mantén el silencio si es posible, tratando de no desvelarle demasiado. Poco a poco sabrá diferenciar qué hay que hacer en cada periodo del día.

-Como ya hemos comentado en otras ocasiones crear una rutina del sueño, un patrón que siempre repetimos antes de ir a dormir, es una herramienta muy sencilla y eficaz. Por ejemplo: Baño, masaje, ir a la cama. Esto deberá hacerse siempre sobre la misma hora. Podéis encontrar más información en el siguiente link:


-Por último, no hay que olvidar que esta etapa es de gran cansancio para los adultos puesto que nuestros propios ritmos se ven alterados. Para minimizar los efectos de esta alteración deberemos dormir o descansar al menos, en la medida de lo posible, cuando el bebé duerma, evitando la tentación de realizar otras actividades que, por estar al cargo del bebé no podemos realizar. Hay que recordar que debemos mostrarnos serenos y descansados para fomentar la relajación del bebé.
Podéis encontrar más información sobre cómo dormir con un recién nacido en el siguiente link:



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viernes, 16 de diciembre de 2016

Estreñimiento en bebés


Bebé con estreñimiento
Durante los primeros meses de vida es cuando se producen más casos de estreñimiento

No es muy habitual en los bebés, pero si se da, es más frecuente de recién nacido, pues su sistema digestivo aún no está maduro y puede no funcionar con la suficiente fluidez, principalmente los movimientos intestinales y la relajación del esfínter.


Síntomas

-El principal síntoma es comprobar su malestar, está irritable, llora y levanta las piernas en un intento por encontrar alivio. Como es natural este síntoma es muy poco específico, por lo que por si sólo no nos indica nada.

-La frecuencia con la que evacua o su cantidad disminuye considerablemente. En muchas ocasiones esto es difícil de comprobar porque nuestros bebés no son regulares. Como norma puede pasar 1 e incluso 2 días sin una deposición, considerando esto dentro de lo normal.

-Sus deposiciones son duras y secas.

-Los bebés que toman leche de fórmula son un poco más propenso a presentar estreñimiento, puesto que mamar y tomar leche materna, debido a su composición, son magníficos sistemas antiestreñimiento.


Consejos

-Hay que cambiar sus hábitos de alimentación, siempre y cuando ya haya empezado con la dieta de comida normal, evitar el arroz y otros alimentos que puede provocar estreñimiento.

-Fomentar el que beban más agua.

-Obligarle (con incentivos si es necesario) a ir al baño, muchas veces comentan que no tienen ganas pero cuando se sientan en el water si consiguen evacuar.

-Aumentar la ingestión de verduras como acelgas, espinacas o lechuga. Pueden ser crudas, cocinadas o en cremas.

-Incrementa la cantidad de fruta tanto freca como en compota.

-Cocina añadiendo una cucharadita de aceite de oliva sin freir.

-Sube la ingesta de cereales integrales y sustituyelos por los que come habitualmente.

-Haz que tu hijo como más legumbres (máximo dos veces por semana, pues podrían provocarle gases).

-Como postre la miel con yogur es una buena solución.

-Haz masajes suaves en su vientre de forma circular. En caso de duda, como siempre, consulta con tu pediatra.


Formas de evitar el estreñimiento

-Aumentar la dosis de agua es fundamental.

-Cambia la marca de tu leche de fórmula.

-Procura que haga más ejercicio, siempre en forma de juegos. Si aún no gatea aprovecha cuando esté tumbado para moverle las piernas de arriba abajo, esto ayudará a activar el movimiento intestinal. Los masajes en el abdomen también cumplen esta función.


Como siempre si ves que no mejora y lleva más de 3 días sin evacuar, consulta con el pediatra.



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miércoles, 9 de noviembre de 2016

Las rabietas de los 2 años

Rabieta de un niño
Los bebés suelen empezar a mostrar sus primeras rabietas a los 2 años

Entre los 2 y 3 años nuestro bebé puede comenzar a tener cambios de humor repentinos, desobedecer, chillar porque no consigue lo que quiere, lo que se conoce como una rabieta. Cuando aparecen suelen mostrarse muy distantes, poco comunicativos, sin capacidad de razonamiento ni autocontrol. Esto suele desesperar a los padres, como es lógico, puesto que aparentemente no pueden hacer nada para calmarlo, siendo la única escapatoria, transigir dejando que consiga lo que quería. Esto no debemos hacerlo nunca, debemos ser firmes con nuestras decisiones, sin que ello signifique ser intransigentes, al contrario, debemos mantenernos negociantes, conciliadores y serenos, pero sin cambiar nuestra decisión.
Es difícil mantener la calma, especialmente en lugares públicos. En ocasiones podrás pensar que precisamente cuando estamos en estos espacios es cuando peor se portan, y efectivamente, saben que ahí tienen más poder, por ello es donde debemos mostrarnos más firmes y convincentes sin importar las miradas de los demás.

Las rabietas, en contra de las creencia popular, son necesarias (en su justa medida) para el desarrollo de nuestros hijos, pues es cuando empiezan a comprender que son seres independientes de nosotros y que nuestras decisiones no tienen por qué ser las que ellos quieren. Es por tanto, un mecanismo para demostrar que están disgustados y que efectivamente pueden hacer cosas diferentes a lo que nosotros queremos, que disponen de la capacidad de decidir si lo que nosotros queremos se tiene que cumplir o no.
El objetivo, una vez que ha descubierto esta capacidad, es que comprendan que hay mejores formas de demostrar su disgusto y que en ocasiones, tendrán que hacer algo que no desean, forma parte de ir madurando.

Un paso muy importante para que las rabietas se encaucen, sean productivas y disminuya su frecuencia, es la actitud que los padres tenemos ante ellas. Debemos mantener la calma y estar serenos, no demostrar que nos puede hacer explotar en cualquier momento, porque le dará más fuerza y se podría convertir en un problema. No hay que recurrir ni a los gritos, ni al chantaje ni a ridiculizarle. Es fundamental que el niño perciba que aunque su comportamiento en ese momento no nos agrada, les seguimos queriendo tal y como es.
Tenemos que evitar en la medida de lo posible usar el “no”, especialmente el “no” sin argumentos, no es lo mismo “No toques!” que “Cuidado, que si tocas eso podrías hacerte daño”. De esta forma el niño puede entender que no es no porque sí, es un no porque tenemos miedo de que se haga daño. De todas formas, a veces, es necesario, permitir que investiguen, que se den cuenta por ellos mismos del riesgo que puede tener una determinada acción que prohibirla de entrada, puesto que aprenderá más para el futuro de algo que ha aprendido él que de algo que le han prohibido y que precisamente por eso, siempre tendrá más ganas de hacer.

Hay que hacerle ver que le comprendemos, que entendemos su punto de vista, sin que ello signifique cambiar de postura. De esta forma, transformamos una rabieta sin control en una charla con distintos puntos de vista. No hay que insistir demasiado en los motivos de nuestra decisión, con una vez es suficiente, aunque seguramente ellos seguirán esgrimiendo los mismo argumentos. Llegado a ese punto, debemos acompañarle mientras se va calmando, sin enfadarnos, sin gritar y estando disponibles para cualquier contacto físico, muestra evidente de que quieren calmarse pero no saben cómo hacerlo.
Igual de importante que superar la rabieta es el momento post-rabieta, donde se mostrará más dialogante y podremos comprender mejor qué ocurrió para que se pusiera así, dándole alternativas de comportamiento y explicando nuestro punto de vista.

Como consejos finales debemos tener mucha paciencia, saber escuchar, intentar ponernos en su lugar, facilitarles su independencia y tener en cuenta sus sentimientos.
Para ayudar a mantenernos serenos debemos recordar que esta etapa es siempre pasajera, mientras el niño madura y adquiere otras herramientas más constructivas. Ánimo!

miércoles, 14 de septiembre de 2016

El ciclo de sueño del bebé y consejos para regularlo

El ciclo de sueño del bebé

Una de las preocupaciones más habituales, especialmente entre las madres y padres primerizos, es si el ciclo de sueño de su hijo va a ser siempre así, puesto que al principio es siempre muy caótico y nos desregula nuestros propios ciclos, pudiendo aparecer signos claros de un gran cansancio físico como falta de concentración, molestias musculares, falta de energía o dolores de cabeza.

Si es la primera noche que duerme ya en vuestra casa puede pasar que duerma toda la noche del tirón, lamentablemente no os debéis confiar pues esto suele ser debido a los fármacos que se han podido utilizar durante el parto, que lo han adormecido a él también. No debéis preocuparos aunque si tendréis que observar si su respiración es normal. Esto sólo es durante los primeros días, que como es lógico son los más críticos.

Al principio los ciclos de sueño serán siempre desorganizados tanto en la hora que comienzan como en su duración, básicamente duerme cuando le apetece y sin previo aviso, da igual que sea de día o de noche. En esta etapa pasa muchas horas al día durmiendo, básicamente come y cuando termina de comer, duerme.

Al llegar a los 2 meses y más o menos hasta los 4 meses se irá regulando ligeramente, diferenciando entre el día y la noche aunque podrá hacerse pequeñas siestas por la mañana sin ningún problema.

A partir del medio año las noches empiezan a ser mejores para los padres pues cada vez tiene periodos de sueños más largos y básicamente le despierta la necesidad de alimentarse.

Cuando alcanza el año de edad las siestas durante el día se reducirán mucho tanto en cantidad como en duración pasando de 4 horas a 2 horas diarias.

Entre los 2 años y los 3 debería tener una única siesta después de comer de como mucho 1 hora. Esta siesta se mantendrá a lo largo de su vida siempre que lo desee en cuanto no interfiera con otras actividades, como por ejemplo, el horario del colegio en el que empiezan a los 3 años en la actualidad en España.

Consejos para intentar regular los ciclos:

-Durante el día préstale mucha atención, juega con él, háblale, enséñale... mantenle ocupado y despierto, eso si, sin abusar, no hace falta que esté realizando una actividad en todo momento y no lo fuerces, si ves que le entra sueño, déjale dormir.

-Por la noche la habitación tiene que estar en silencio y con una luz ténue (oscuro del todo podría agobiarle).

-Recién nacido querrá que le sujeteis en vuestros brazos y le acuneis con dulzura. Por supuesto que si, pero no lo prolongueis demasiado, poco a poco, sin prisa, debeis ir acostumbrándole a dormir sólo o en colecho, según decidais, aunque finalmente siempre deberá dormir sólo en su habitación. Cuando empezar a acostumbrarle depende un poco de cada bebé, os irá dejando señales y siempre podeis ir probando su respuesta.

-Intentad establecer una rutina del sueño, bañarle, darle de comer y dormirle o la que sea, pero siempre la misma para que identifique con facilidad que ha llegado la hora de relajarse para dormir.

-Un baño, un masaje, leerle un cuento, cantarle una nana, poner música suave, darle un pequeño paseo en el carrito o en el coche, cualquiera de estos métodos son buenos para relajarle. Cuando sea algo mayor también podreis utilizar vídeos para dormir bebés como los que tenemos en nuestra sección de vídeos para bebés.

-Observar cuando empieza a tener sueño y si es posible no lo retraseis demasiado. Algunas indicaciones pueden ser: que se encuentra más alterado o irritable, llora, se estira los pelos o las orejas, se toca o frota los ojos o si está muy distraído.

-Como ya hemos comentado en otras veces, es importante que vuestro propio ciclo no se altere mucho, por lo que lo mejor que podeis hacer es turnaros para atender al bebé, de esta forma los signos de cansancio en vosotros mismos serán menores, lo que finalmente también le repercutirá a él.

Lo que no hay que perder de vista es que no hay que desesperarse, finalmente siempre se acaban regulando, cada uno a su propio ritmo pero llega, por lo que no debes imponerte fechas o condiciones estrictas que pueden ser poco realistas, provocando frustración, que unido a vuestro cansancio puede provocar un gran desasosiego. Mucho ánimo!

martes, 13 de septiembre de 2016

Cómo hacer un masaje para que tu bebé duerma mejor

Masaje para bebés

A todos nos gusta recibir un buen masaje relajante y los bebés no iban a ser menos, les ayudará a tranquilizarse de una forma que además, reforzará los vínculos con sus padres. Es importante entender que no es un juego por ejemplo, alternando los masajes con cosquillas porque sino pierde todo su efecto, sin embargo, tampoco debemos estar firmes o serios porque podría crear rechazo y se podría percibir como obligación cuando debe ser algo placentero y relajante.

Por ello, lo primero que debemos observar es si tiene ganas de recibir un masaje, si está dispuesto. Una forma de hacerlo es diciéndole siempre lo mismo antes de empezar, por ejemplo, preguntando ¿quieres un masaje? A continuación, esperaremos un breve instante su reacción. Las primeras veces no habrá reacción porque lógicamente, no sabe lo que es un masaje, pero poco a poco lo relacionará. En el caso de ser de las primeras veces, empieza lentamente y comprueba si le gusta o no.

Puedes usar aceite hidratante o cualquier otra loción, eso si, que esté pensada para los bebés pues si piel es más sensible. El bebé se encontrará recostado o tumbado de forma que se encuentre cómodo y seguro (atención a las caídas) procurando que siempre sea el mismo sitio de la casa. Esto también le ayudará a relacionar conceptos de forma que te pueda indicar si quiere o no recibir un masaje.

Un buen sitio por el que puedes empezar a masajear son las piernas, de arriba abajo de forma muy suave (evita las cosquillas en los pies). A continuación, iremos a los brazos y de igual forma bajaremos desde los hombros hasta las manos.

Después acariciaremos el pecho del bebé desde el esternón hacia los lados pasando seguidamente al estómago donde trazaremos con los dedos círculos en el sentido de las agujas del reloj. A continuación realizaremos pasadas hacia abajo en el estómago de forma continuada alternando las manos, siempre con mucha delicadeza. No es recomendable hacer masajes en el estómago si aún no se le ha desprendido del todo el cordón umbilical y está totalmente cicatrizado pues podríamos reabrirlo o incluso infectarlo con el aceite de masaje.

Los masajes en la cabeza pueden ser muy placenteros para los bebés, pero no para todos, hay muchos que no disfrutan cuando se les toca la cabeza. Compruébalo y si le gusta, juega a peinarle y despienarle con las palmas de la mano de forma muy suave. Puede dormirse sólo con este masaje. Mucho cuidado como siempre, con la cabeza pues es una parte muy sensible y blanda durante varios meses después de nacer.

La espalda se debe dejar para el final, pues requiere un cambio de postura. Si lo que buscas es que se duerma mientras le haces el masaje, cambia el orden y empieza por la espalda. No es fácil que se duerma del todo sólo con un masaje, de todas formas no es algo imposible, sobre todo cuando ya ha hecho la conexión entre masaje y relajación para dormirse.

Es en la espalda donde se acumula una gran tensión puesto que es de las primeras partes junto con las extremidades que empieza a ejercitarse, no nos damos cuenta, pero la espalda la utilizamos para casi cualquier movimiento y en especial para sujetar la cabeza, cosa que no pueden hacer los recién nacidos.

Por ello deben estar boca abajo cada vez más tiempo, aumentando la musculatura del cuello y de la espalda. El masaje se realiza haciendo pasadas desde la nuca hasta el culito de nuestro bebé.


Por supuesto, puedes hacer todas las variaciones que veas en función de los gustos de tu bebé, cambiar el orden, incorporar otros masajes, eliminar partes que le desagradan... Sólo es una pequeña guía orientativa que puedes y debes adaptar a tus circunstancias. Si lo haces bien y con paciencia, el momento del masaje será de los más deseados, llenos de paz y le ayudarán mucho a conseguir la relajación necesaria para dormirse y a ti te encantará hacerlos.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Cómo hacer un baño para que tu bebé duerma mejor

Baño para bebés


Es bien sabido que un buen baño relajante para tu bebé antes de irse a dormir por la noche le ayuda a conciliar el sueño antes y a tener un sueño más prologando y profundo, permitiéndole descansar más horas y tener más energía al día siguiente, y por supuesto, permitiendo a los padres disfrutar de un merecido descanso.

Es importante que el baño no se asocie a algo negativo, los bebés pueden tener miedo al principio al encontrarse en un medio desconocido, por eso hay que mostrarse comprensivo, paciente y sobre todo seguro, si observan que estás tenso lo percibirán y se sentirán intranquilos. De todas formas no debes preocuparte, no es difícil y enseguida te encontrarás muy cómodo dando un baño a tu bebé convirtiendo ese momento en algo divertido y deseado.

El primer paso es tener el agua a una temperatura cómoda, unos 24º, aunque depende de cada uno y de la época del año en la que te encuentres. Si observas que no está cómodo prueba a cambiar ligeramente esa temperatura. Una buena forma de comprobarla es la tradicional, meter el codo en el agua y comprobar si a nosotros nos parece bien.

No pongas demasiada agua, no es necesario pues aún son muy pequeños, entre 12 y 14 cm será suficiente. Puedes añadirle aceites, sales y jabones relajantes, eso sí, procura que estén pensados para los bebés, puesto que su piel es más delicada.

Lo primero que debes limpiar es la cara, pero asegúrate que lo haces con agua pura, sin jabón o le escocerán los ojos y se pondrá muy irritado.

Después limpia su pelo con agua y champú para bebés. Una de las mejores formas de cogerlo es recostarlo sobre uno de nuestros brazos mientras le lavamos con la otra.

Para el resto del cuerpo lo meteremos ya en la bañera lentamente sujetándolo con firmeza por detrás de su cabeza, teniendo controlados de esta forma la cabeza y los hombros con un brazo, y el culito y las piernas con el otro brazo. Deja que se aclimate y que juegue con el agua.

Cuando le notes más relajado podrás quitar el brazo que sujeta sus piernas que usarás para lavarle.

Una vez limpio sácalo envolviendole en una toalla ligeramente caliente para que note menos contraste y sécale teniendo en cuenta lo delicado de su piel, evitando frotar. El secador no se debe utilizar a no ser que ya, por la cantidad de pelo que tenga, no se seque suficientemente bien con la toalla. Es importante que la cabeza y los pies queden bien secos pues se resfrian con facilidad. A continuación, vístelos, si es posible, ya con la ropa con la que quieres que se duerman.
Si vas a utilizar el secador, úsalo a baja potencia y desde una distancia prudencial, utilizando tu propia mano constantemente para comprobar la temperatura. Curiosamente, el ruido del secador, al ser un ruido blanco y uniforme suele relajarles mucho, y algunos se quedan dormidos sólo con escucharlo después de tan agradable baño.


Lo más importante del baño es que sea seguro, por lo que tenlo sujeto en todo momento y no te confíes cuando sea un poco mayor dejándole sólo. Siempre debe haber un adulto vigilando.

domingo, 11 de septiembre de 2016

El bebé más pequeño del mundo

La madre de Emilia Grabarczyk dió a luz a su hija estando en la semana 26 de gestación, pesando tan sólo 229 gramos y midiendo 21,84 centímetros.

Es verdad que no se puede asegurar ya que hay muchos nacimientos en el mundo del que no se tienen registros, sin embargo, sería el bebé más pequeño del mundo del que si existe constancia.

Otros nacimientos batieron este récord pero no consiguieron sobrevivir, sin embargo ya con los actuales 9 meses que tiene la pequeña Emilia, se considera que ha logrado superar tan difícil trance que muchos califican de auténtico milagro.

El anterior récord era para Rumaisa Rahman que nació igualmente con 26 semanas y un peso de 243,8 gramos en el Centro Médico de la Universidad de Loyola en Chicago, Estados Unidos.

Todo empezó cuando a los padres de Emilia, Sabine y Lukas, les dijeron que había que practicar una cesárea porque el bebé corría peligro de muerte o lesión.


El jefe de Pediatría del Marien-Hospital Witten en Alemania, el doctor Bahman Gharavi fue quien atendió a la pequeña y dijo que todo fue posible gracias al esfuerzo realizado por el equipo formado por pediatras, cirujanos pediátricos y ginecólogos.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Muebles imprescindibles para el bebé


Ante el inminente nacimiento de un bebé una de las dudas más comunes es cómo acondicionar lo que se convertirá en su habitación, sin embargo, no hay que tener prisa, y aunque es verdad que algunos de los muebles es aconsejable tenerlos antes de que nazca, muchos pueden esperar conforme vayan surgiendo las necesidades.

Resulta incluso abrumador la diversidad de muebles que hay y podemos perdernos un poco entre tantas elecciones, pero no hay que perder de vista que deben resultar ante todo seguros para el bebé y cómodos para nosotros. La estética siempre en el último lugar.

La cuna no debe faltar puesto que, sobre todo al principio, se pasará la mayor parte del día durmiendo y sino, descansando mientras está tumbado. Recordemos que los primeros meses no sabrá ni sentarse por lo que, realmente, tiene pocas opciones en donde encontrarse cómodo. Tenemos que tener en cuenta el material en el que está hecho evitando que sea demasiado duro con el que podría hacerse daño y suficientemente rígido para mantenerle fijo y seguro. Importante es el colchón, pues hay muchos que no son suficientemente transpirables (especialmente importante si nace en verano) o cómodos, teniendo que contar con cierta rigidez para evitar malas posturas. Siempre que sea posible evitaremos las cunas de viaje, no obstante, sino hay más opción podremos usarlas.
Por último, pero no menos importante, habrá que cerciorarse de que los sistemas de seguridad para evitar caídas son suficientemente robustos, especialmente pensando en cuando sea algo mayor y se vaya poniendo de pie.

Una bañera de su tamaño es vital, ya que se revuelve y puede resultar muy incómodo bañar a nuestro bebé en nuestra bañera. Una buena opción es usar bañeras de viaje, así no tendremos que tener dos y a diferencia de la estática, la de viaje apenas ocupa lugar, sin perder por ello seguridad ni estabilidad y resultando igual de cómoda que una fija.

El cambiador es otro de esos muebles muy aconsejables, si bien es cierto, al igual que la cuna, no son imprescindibles, pero te facilitarán mucho la vida, teniendo al bebé perfectamente controlado, a tu altura y sin posibilidad de que se manche nada que no se pueda lavar. Existen cambiadores instalados en cómodas de forma que durante los primeros meses de vida de tu bebé, sirven de cambiador y cuando ya ha crecido se puede usar de mueble para guardar su ropa sustituyendo el cambiador por una tabla en la parte superior.

Si prefieres tener el cambiador separado de la cómoda, ten en cuenta que esta última sigue siendo muy necesaria pues el bebé debido a su rápido crecimiento, acumulará gran cantidad de ropa en poco espacio de tiempo y precisarás de un sitio donde ponerla. De todas formas, es aconsejable, sobre todo al principio, hacer revisiones mensuales de la ropa que le sigue sirviendo y la que no, puesto que podrías hacerte con una gran cantidad de ella que ya le ha quedado pequeña sin apenas darte cuenta.
La cómoda o armario debería contar con numerosos separadores puesto que la ropa pequeña no es fácil organizarla en los tamaños convencionales de los cajones o baldas.

Aunque tu bebé seguirá siendo bebé durante algunos años, parte de estos muebles como la cuna o el cambiador, dejarán de ser necesarios en un corto periodo de tiempo que habitualmente es al alcanzar los 2 años de edad, y finalmente sólo podrás aprovechar la cómoda, por lo que esta última debe tener un diseño que pueda servirle durante toda su infancia, y por qué no, durante toda su vida.